domingo, 31 de julio de 2011

Budapest y la reputación española.

Ayer llegué a Budapest. Estuve en el mencionado festival de rock húngaro y eslovaco, que no estuvo nada mal aunque había menos gente de la que esperaba. De todos modos fue entrañable ver a la adolescencia gótica del lugar desparramar su adrenalina por el recinto. El caso es que cruce la frontera en Esztergom, algo espectacular pues hay una enorme basilica en lo alto de un risco pegado al Danubio; y fue encadenando muchos coches hasta llegar a Budapest.

Es una ciudad vibrante. Hay un ambiente tremendo. Y yo me fui directo a la reunión de autoestopistas. Tampoco fuimos muchos, unas diez personas, todos con el mismo rumbo eso sí. La playa de Kara Dere en Bulgaría, el lugar de la gran reunión anual. Estuvo genial compartir historias del autostop, y realmente es genial poder comprobar que no es cuestión de que yo tenga suerte, es que realmente nadie tiene experiencias negativas.

Nos tomamos unas cervezas y nos contamos los grandes viajes. La verdad es que casi todos habían estado en España, y lamentablemente no podían contar cosas demasiado positivas de su experiencia autoestopista. Algunos habían llegado a pasar 30 horas en una gasolinera, viendo coches con huecos pasar, hasta finalmente desistir y coger un autobus hasta la frontera con Francia (donde todo es mucho mas facil). Comprendo que haya mucho miedo en el cuerpo, dudas, es facil pensar "mejor que lo recoja otro..." Pero así sucede que muchos de estos viajeros se quedan con mal sabor de boca. Por lo menos en cuanto al autostop se refiere.

Porque luego les encanta el pais. Alucinan con el ambiente, con Madrid y Barcelona, con Andalucia, el buen tiempo, etc. Tiene muchisimo tirón España entre estos viajeros, y de hecho el año pasado la reunión autoestopista fue en Portugal (otro pais con mejor reputación autoestopista). La gente quiere visitar España, pero nuestra reputación autoestopista es francamente de las peores de europa. Una lastima para esta especie de viajeros trotamundos, universitarios graduados o en proceso, con muchos viajes a sus espaldas, muchos idiomas en su curriculum, capaz de charlar con camioneros y directivos con naturalidad... Una pena.

jueves, 28 de julio de 2011

Mi hylock

Mario y yo pasamos toda la mañana paseando. Hacía bastante buen día, y tuve la oportunidad de conocer su pueblo, charlar acerca de su trabajo de croupier en el casino de Nitra, de Eslovaquia, de chicas, de la vida en general. Apenas nos cayó una ligera tormenta, que nos pilló justo en el parquecillo, perfecto para resguardarnos bajo el tejado del escenario y apurar una cerveza mientras la lluvia limpiaba el asfalto.

Estoy en Velky Kyr. Un pueblo de sur de Eslovaquia, de mayoría húngaroparlante. No me esperaba dejar la zona de influencia eslava y pasar a la magyar tan súbitamente, pero así son las fronteras de mentirosas. Robert me ha abierto las puertas de su entrañable grupo de amigos, musicófilos, gente alegre. Y su amigo Roby me ha dado las llaves de su Hylock para que duerma, y haga mi vidilla ahí durante unos días.

Y, ¿Qué es un hylock? Pues antes era la casita aparte que los vinicultores usaban como bodega. Pero el comunismo termino con casi todos los viñedos, y las nuevas generaciones ya no guardan vino en sus hylocks, sino que lo usan para beberlo. El Hylock de Roby es de los más sencillos, cuatro paredes de tablas, un tejadito de tejas recicladas, una estufita, una cama, dos sillas y la típica caja-mesa. Pero en la calle de los hylocks de Velky Kyr hay algunos hylocks que tienen xbox, tele, y puerta automática de garage.

Así llevo dos días, despertándome con una hoguerita para un café. Tostar una mazorca (es temporada), lavarme la cara, y pronto empiezan a llegar visitas como la de Mario. La juventud del lugar disfruta con el peludo español que le da vidilla al Hylock. Y yo no tengo más remedio que empezar a estudiar húngaro, pues ayer fui vapuleado a las cartas. Mañana, sin embargo, partiré. Hay festival de rock cerca de Esztergom y Robert es el organizador. Justo me pilla de camino a Budapest, ciudad que todos dicen que atrapa.

Y como última mención, estoy enganchado al cubo de Rubik. Me han enseñado a resolverlo y ahora me paso el día dándole vueltas al dichoso juguetito. Es muy adictivo. Ah! Este es el último single del grupo de Roby.

martes, 26 de julio de 2011

Bratislava y planes de futuro

Sali un poco por piernas de Viena. Mis amigos no estaban, la ciudad es cara, y tampoco era el rollete que me apetecia. Lo facil era Bratislava, a algo mas de 60 kilometros, y aqui estoy. Fue pan comido en autostop, con un turco-austriaco (empiezo a encontrarme con muchos turcos) charlando sobre la indecencia de los sueldos de los futbolistas.

Así llegué a Bratislava, la capital de Eslovaquia. Aqui ya ha llegado el Euro, pero los eslovacos no estan demasiado contentos. Los precios se han hinchado de mala manera al parecer, y en plena crisis pues imaginate. Sin embargo, pues tampoco debe ser para tanto, hay ambiente en la calle, la gente gasta que te gasta, y se respira un ambiente simpatico. Vine sin plan de donde dormir, y estaba decidiendo si probar suerte en el parquecillo de las afueras o caer en las redes de algun oscuro hostal cuando descubri que los couchsurfers de la ciudad habian quedado para tomar unas cañas. Fui para alla, y el segundo tipo con el que charle me ofrecio su sofá.

Y aqui estoy ahora, de desayuno con internet. Hoy en dia hay Wifi hasta en las panaderias, y yo con mi ordenador a mano, cosa fina. Haciendo planes de futuro. Decididamente voy a recorrer un poquito el sur de Eslovaquia antes de poner rumbo a Budapest, y parece que la cosa pinta interesante. Y luego...

Resulta que hay una superquedada autoestopista en la playa búlgara el 5 de Agosto. Y hay una prequedada en Budapest el día 30. Serían unos cuantos días de estar con otros autoestopistas, charlar y compartir historias de viaje. Suena bien, y parece un estupendo colofón a mi aventura hitchhiker. Luego Estanbul son dos patadas.

Y como tira Estanbul, todo el mundo tiene planes de ir para allá!

domingo, 24 de julio de 2011

Giro al sur

El caso es que en Cravocia me diluvio. Fui de tormenta en tormenta bajo mi poncho agujereado, dormi en los bosques en mi pequenya tienda con forma de ataud bajo un incesante chorro de agua, pude sentir los rios que se formaban en torno a mi tienda mientras dormia... finalmente decidi que aunque entre diluvio universal y diluvio universal habia unas horas de sol delicioso, no merecia la pena jugar a ser Noe.

Y decidi tirar para el sur rapidito. Y en autostop, rapidito implica subirte a los coches independiente de la direccion que tomen (si es para el sur me vale). Asi termine pasando una noche seca cerca del frontera con republica checa y al dia siguiente el gran Lech me llevo. Tuvimos una sorpredente conversacion en aleman, sorprendente por el hecho de que aun fuese yo capaz de charlar en dicha lengua despues de mi aventura con el polaco. Luego Lech cogio a otro autoestopista, y este ultimo me invito a su casa en Brno, donde montaba una fiesta.

Asi que, despues de tres dias en plan Robinson bajo los diluvios, estaba en una fiestecita en un piso de Brno. Yo con la ducha caliente y un tejado estaba ya mas que satisfecho, pero cuando vi las montanyas de pizzas y las neveras hasta arriba... El caso es que lo pase en grande en Brno. Y esta manyana, como tampoco queria seguir abusando del buen rollito de mi anfitrion decidi poner rumbo a Viena, que esta muy muy cerca, y donde encima tengo algunos buenos amigos.

Y aqui estoy, mucho mas al oeste de lo que hubiera pensado cuando Ucrania y Rumania entraban en mis planes. La verdad es que no durare mucho por Austria, y supongo que Budapest se merece una visita. El autostop sigue siendo una autentica gozada, se viaja de maravilla. Lastima que la bicicleta que Jon me habia propuesto no estuviera disponible en Cracovia. Pero seguro que encuentro una bicicleta en Budapest, o en otro lado. Pero mas al sur, donde haya un intervalo mas generoso entre tormenta y tormenta!

sábado, 23 de julio de 2011

Cracovia, lagos y precipicios.


Lo primero, mis disculpas por el retraso bloguero. Lo segundo, el de la foto no soy yo. Por carambolas de la vida estoy en Brno, Republica Checa. Pero antes voy a contaros mi estancia en Cracovia, a donde llegue despues de mi episodio perroflauta. Me hospedo Natalia, un couchsurfer polaca que se iba al dia siguiente. Sin embargo, ella me recomendo visitar cierto lago que hay cerca de su casa, donde ademas era facil acampar. Asi puse rumbo a Zakrzowec, el afamado lago.

Encontrarlo ya tuvo su historia. Me confundi con las direcciones, asi que el tipico comentario final de todo recto hasta que lo encuentres se tradujo en una caminata de unos 10 kilometros. No os creais que no intentaba preguntarle a la gente, pero mi polaco no da para preguntas tan complicadas, asi que yo seguie erre que erre todo para alante. Y hasta que no me tope con una amable anglofona nadie me oriento en el rumbo correcto.

Con pies doloridos, espalda partida y en plena noche encontre el punyetero lago. A todo esto, hay que decir que todo aquel que me dirigia hacia el lago siempre anyadia: "Ten cuidado, es un sitio muy peligroso". Claro, yo me imaginaba caimanes, piranyas, remolinos tragabarcos, navajeros robaguiris... Que va. Sencillamente el lago esta rodeado de unos acantilados mal vallados poblados de hierba alta. El susto fue fino cuando me encontre con el lago y el consecuente acantilado a un paso de mi.

Resulta que Zakrzowek recibe la visita de estudiantes en busca de naturaleza. Se toman las cervezas, charlan, y de vez en cuando hay un accidente. Todo el borde del lago esta rodeado de fotos y velas. Una curiosa mezcla de lugar cool, romantico y mortal.

lunes, 18 de julio de 2011

Mi familia autoestopista

Empezaré por contar que estuvo a punto de irme hasta los balcanes en una oportunidad que surgió, pero que al final no tiro la cosa y sigo en Polonia. Dicho esto, nos vamos a Varsovia. Llegué tarde, con pésima planificación, sin lugar donde quedarme a dormir. Ya empezaba a asumir que iba a tocar hostal y yo refunfuñaba, pero entonces tiré de una opción de Couchsurfing (last minute CS) que no había probado nunca. En dos patadas tenía donde quedarme a dormir.

Y no era el único. Me topé con tres alegres autoestopistas que venían de Mazure (región de los lagos del norte). Pasamos la noche de guitarreo, y decidimos partir los cuatro juntos hacia el sur el próximo día. Hacer autostop siendo 4 no es facil, implica que tiene que parar un coche con mucho espacio, por no hablar de las mochilas. Así que llegamos a pasar tres horas en algún que otro sitio, pero entre 4, haciendo juegos y charlando... pues era una fiesta. Y ya estamos en Cracovia, en dos días eso si, pero por lo menos dos días que además han aportado una muy bonita noche acampados en un bosque de pinos con lago incluido.

Carol, Martin y Ewa viajan siempre en autostop desde hace varios años. Recorren europa arriba y abajo sin parar cada verano y son un efecto colateral del tratado Schengen que da que pensar. La alegría y facilidad para ir sin un duro de Portugal a Rumania en cuatro o cinco días, pues para ir a ver a un amigo... o alguien que monta una fiesta en Suecia y uno se apunta aunque esté sin dinero en Albania... todo, insisto, sin un sólo euro.

Dormir bajo las estrellas, o en couchsurfing, o en casas ocupas. Comer del campo, o a veces darle caña al Dumpster Diving... o tocar la guitarra y conseguir esos 10 euros que aseguran pan para una semana. Y así pasan los meses y los años, y estos hippies, o perroflautas, o como se les quiera llamar recorren europa, la conocen al dedillo y algunos te hablan 6 o 7 idiomas. No es un estilo de vida para todo el mundo, no sólo vivirlo sino respetarlo es dificil para muchos. Pero ver el mundo a traves de esos ojos, aunque sólo sea unos días, es una de las experiencias más bonitas que he tenido.

Ahora toca despedida... y yo me voy a buscar una bici que un amigo me dejó... :)

viernes, 15 de julio de 2011

En casa de Czeslaw Milosz

Quien me iba a decir, entrando en Sejny, lo que me iba a encontrar. Un pequeño pueblo de 3000 habitantes que cuenta con una escuela de jazz y varios ambiciosos proyectos culturales. Hasta tal punto llega el tema que han conseguido fondos de Europa y del gobierno noruego para la consagración de la casa de verano de Czeslaw Milosz en un centro cultural.

Czeslaw Milosz es uno de los grandes poetas polacos, le toco vivir el siglo XX, y todo el mundo sabe que no es el siglo en que mejor le fueron las cosas a Polonia. En el 48 definitivamente se tuvo que ir. Francia y Estados Unidos fueron sus hogares hasta que por fin pudo volver en los 80. La casa de su tía, el centro cultural que he visitado en Krasnogruda, donde él veraneaba, ahora se deshace en homenajes. Es un proyecto complicadisimo, de muy dificil manutención, pero vivirlo ahora que sólo lleva dos semanas abierto, es estar entre mucha gente volcada. Espermos que les vaya bien.

Y yo he llegado ahí de la mano de mis anfitrionas Couchsurfers, Nadia y Tatiana. Ellas son de Kaliningrado, la otra cara de la moneda. Ellas lo llaman la pequeña Rusia, pues es ese mordisquito olvidado y desconectado sin contacto por tierra con el inmenso pais. Para los rusos de Kaliningrado no es facil ir a las vecinas Polonia o Lituania, y por tanto cruzar dichos paises en tren o autobus, aunque sea rumbo a Moscú, es caro y dificil. Así, se quedan atrapados en su pequeña Rusia.

Finalmente he dejado Sejny esta mañana. Ahora estoy en Augustow. Sólo han sido dos coches, y ya van 16. Augustow es una pequeña ciudad que luce dos lagos enormes y un antiguo canal. Resulta que los generales de la vieja Prusia apostaron por los canales como medio de transporte, y aprovechando un relieve moderado y los muchos lagos que pueblan Polonia, construyeron canales que aún hoy funcionan. El de Augustow conecta el Wisla (el gran río que ejerce de columna vertebral de Polonia) con el río Niemen de Bielorusia y Lituania. Más de 100 kilómetros. Me voy adentrando en Polonia.

jueves, 14 de julio de 2011

Sudie Lietuva...

Y eso significa adiós Lituania.

Estoy en Krasnogruda, Polonia. Y ahora mismo estoy en la casa-museo de un poeta polaco llamado Cheslav Milos (aproximadamente), gracias al obsequio de mis anfitriones couchsurfers que hoy trabajan aquí. Estoy a pocos kilómetros de Lituania, así que este es un buen momento para hablar en este curioso pais.

Lo primero, es que los tres paises bálticos son bastante distintos entre sí. El idioma, la influencia, la situación actual... por lo menos eso dicen los lituanos. De sus 1000 años de historia (pon o quita 200) han pasado unos 700 conquistados o anexados, pero ni eso ni la feroz técnica de deportaciones de Stalin han podido con un potente sentimiento patriótico que se traduce en banderas en las casas, pulseras en los brazos y pegatinas en los coches.

Tal vez sea que la opresión de la patria implique la exaltación de la misma en las escuelas de ahora, y tal vez sea por ello que reina cierto odio a todo lo ruso. Pasado y presente. Uno de mis conductores en autostop me contaba que Putin y sus secueces son todos de la KGB, y que la KGB sigue teniendo unos 3000 agentes en Lituania tejiendo una tenebrosa red.

Teoría conspirativa o no, el caso es que la sombra de la inmensa rusia se hace notar. Un alto porcenaje de población de origen rusa, más todo un comercio altamente dependiente de rusia... creo que las relaciones tienen que ser buenas. Y entrando en Polonia, que estuvo entre el telón de acero y la unión soviética, todos dicen que la influencia es distinta. Ya veremos.

domingo, 10 de julio de 2011

La boda de mi amigo Kim

Pues ha cambiado tanto el ambiente y estilo del viaje que he tardado mucho en actualizar el blog. Normal. Desde el Sábado que ví a mis amigos del colegio en la catedral hasta hoy, se acabó el autostop, e incluso gran parte de la interacción con locales. Encima me da que los lituanos no son la gente que mas disfruta de los turistas...

Pero bueno, la boda. El mérito que tiene para Kim y Ieva haber montado un bodorrio a la española en Lituania es notable. Para empezar las bodas en Lituania implican habitualmente una cena de 50 o 60 invitados, dos brindis, y todos a casa. Al parecer los del hotel no terminaban de entender eso del baile, y mucho menos lo de la barra libre, por no hablar del importante daño colateral que infligia en la etiqueta de los invitados.

Pero lo increible es que Kim y Ieva lo consiguieron. Fue una boda en toda regla, con las habituales caras de resaca a la mañana siguiente y con todas las anecdotas que acompañanan a estos eventos. Volvimos a Vilnius despues de la boda y nos arrastramos durante las siguientes 24 horas. Hoy, Lunes, ya se han ido algunos de vuelta a Madrid, y el miercoles volveré a estar solo.

He dicho que los lituanos son poco sociables con los extranjeros. No se puede generalizar. Hay gente encantadora. Pero parece ser que mucho turismo sexual dejo una imagen pésima del turista occidental, y eso provoca cierta tensión entre locales y turistas. Afortunadamente los hombres si que son relativamente simpáticos, y vivimos la coronación de campeones del mundo de baloncesto sub 19 de Lituania con un emocionado público patriota en una taberna local.

Ahora estoy en Trakai, un bonito pueblo entrelagos, con su castillo Disney en la isla central. Esta noche primera acampada.

viernes, 8 de julio de 2011

Los 787 kilometros de autostop

Ya estoy en Vilnius. Llegue ayer puntual a la cita con los otros invitados a la boda, a las 20:00 frente a la catedral. Han sido 787 kilometros desde Poznan, pasando por las ciudades de Torun, Oszltyn, Biskupiec, Gizycko, Widminy, Suwalki, Kaunas y finalmente Vilnius (esta es una lista de ciudades por paradas, no por importancia). El primer dia fue muy raro, una hora y media esperando un coche y el primero que para me lleva hasta el final del trayecto. Mucha potra. Ayer, sin embargo, fue un dia mas normal. En total 8 coches. Y cada uno con su historia.

Un transportista de pan, que me brindo mi primera conversacion de besugos en polaco. Un transportista de puertas, jovencito, que hablaba ingles y escuchaba versiones techno de clasicos del rock (como los pitufos maquineros, pero sin pitufos). Un transportista de pintura, que ademas de transportista trataba de ser futbolista profesional. Tambien me llevo la fundadora de la sociedad francopolaca, con un frances perfecto, hasta Widminy.

Luego vino el mas raro. Un transportista de botellas de agua. Este personajillo de la carretera polaca lo hacia todo mal. En cada entrega le echaban la bronca por el estado de las botellas de agua, por donde dejaba la furgo, por lo que fuera. Encima, se dejo la puerta de la furgo mal cerrada y en una curva a la izquierda la mitad de la mercancia salio volando. Colpasamos el centro de un pueblo, la policia le entrevistaba y yo recogia botellas... Por cierto que este hombre tampoco hablaba otra cosa que no fuera polaco, y probablemetne un polaco algo especial...

Me dejo en Suwalki, ahi coincidi con dos autoestopistas estonios que habian salido de Barcelona hacia 11 dias! Como eran dos, y estaban antes que yo, se pusieron primeros en la carretera. Cuando les pararon, consiguieron que me pararan a mi tambien. Luego me puse yo primer, y cuando me pararon no consegui que les cogieran a ellos. Espero que no esten muy enfadados. Finalmente, una pareja de lituanos y un ruso jovencito fue lo ultimo que me falto para llegar a Vilnius. Ahi me encontre con mis buenos amigos del colegio, cenamos, tomamos un cervezas, y toca cambiar el chip. Manyana el hotel Meridien, y pasado bodorrio. Pasamos de carreteras polvorientas y furgoneteros a corbatas y consultores. Vamos alla!

martes, 5 de julio de 2011

Primeras 24 horas en Polonia

Ya estamos aquí, en Polonia. La verdad es que con todo el ajetreo de la mudanza no me había mentalizado para nada con el tema de viajar. De pronto te metes en el pajaro de acero, y cuando te das cuenta estas en una terminal y tras las paredes hay todo un pais por descubrir.

La experiencie dota de inercia, y ya me sé el protocolo de buscar el puesto de información para coger el mapa gratuito, preguntar por la distancia al centro (ver si compensa el precio del transporte o si hay tasa revolucionaria de aeropuerto), cambiar el minimo de moneda (1 euro) y coger el autobus. Realmente las ventanillas de "cambio" de los aeropuertos sí que son de las de tasa revolucionaria.

En el avión conocí a otros turistas españoles, y regalé algunos de mis papelitos de aprendizaje de polaco que ya había aprendido. Luego la ciudad tira sin que te des cuenta de cada uno por su propio lado. Y así llegue a Poznan. Y ahí el gran Maciej (couchsurfing) y sus amigos me llevaron a cenar, a charlar y a dormir. Todo muy entrañable.

Este mañana, Karol, su compañero de piso, me dejó en un buen punto de autostop. Una hora después el pulgar empezaba a pedir clemencia, pero justo cuando empezaba a desesperarme, un simpático señor paró. Y como tengo muchisima potra, resulta que va hasta Oszltyn (o como se escriba), mitad de camino a Vilnius. En Torun, mirad de camino a Oszltyn, el amable caballero me ha dicho que iba a parar unas horas a ayudar a su tía a montar un armario. Así que yo me he venido a la plaza central, con edificios espectaculares, su propia torre torcida, y un castillo de caballeros teutones.

Sigo avanzando rumbo a Vilnius.

lunes, 4 de julio de 2011

Equipaje

El mejor consejo que jamas escuche acerca del equipaje decía lo siguiente: "extiende el contenido de tu maleta a un lado de la cama, y al otro lado de la cama pon todo el dinero que te vas a llevar. Ahora, coge la mitad de las cosas y el doble de dinero." En los viejos tiempos de los cheques de viaje, y los dolares en montañas, esto debía tener un sentido. Ahora todo el dinero viaja en los cuadraditos mágicos de plástico, y el juego de hacer la maleta queda en reducirlo al mínimo indispensable.

Y en eso estoy. Con la mochila, marca boomerang, calidad dudosa, pero gratis, de pie ante mi. Ya está bastante llena. El contenido es el siguiente: tienda de campaña, saco de dormir, esterilla, ropa (pantalón, camiseta, calcetines, calzoncillos, de repuesto más sudadera y bañador), chanclas, ordenador, cargador del ordenador, cargador del movil, documentos, neceser, un libro, un cuaderno, un boli, un cinturón, un pendrive, un poncho, y un instrumento musical secreto. Todo ello en una mochila de 30 litros, y con sitio para una botella de agua y algo de comida... (los bolsillos laterales van vacios)...

Recuerdo en mi ultimo viaje que me sobraban los "utiles" y valoraba el sitio para los "inutiles". Llevar a cuestas un ejemplar de tapa dura de Dostoievsky, aunque destruia mis vertebras, me hacía más ilusión que la práctica y minimalista tienda de campaña. Y lo que es indiscutible es que la mochila en sí es una porquería, pero cuando se rompa sabré que es lo que necesito comprar. Otra drástica decisión es no llevar cámara de fotos. Bueno, llevo la del movil, pero no tengo manera de conectar el movil. La única posibilidad es hacerme con una tarjeta de memoria... pero me temo que por ahora dependeré de otros viajeros para el reportaje gráfico.

Y es que mañana parto. Empieza el periplo de europa oriental, la tierra que presionaba a los romanos, que fue arrasada en un sentido y otro durante el siglo XX... Ahora son esos misteriosos miembros de la Unión Europea, de idiomas llenos de letras de inimaginable pronunciación, y de esa cultura que me encantaría describir, pero es que prefiero no perderme en prejuicios. Sencillamente, ya veremos!